Desde el mes de julio de 2015 los notarios pueden celebrar matrimonios así como también, en algunos casos, autorizar separaciones y divorcios.

La separación o divorcio notarial es un procedimiento sin formalismos, más ágil que el judicial, ideal para situaciones de urgencia como podría ser, por ejemplo, la inmediata salida del país de uno de los cónyuges.

No obstante, no todas las separaciones o divorcios pueden tramitarse ante un notario; es necesario que concurran las siguientes circunstancias:

–        Que la separación o el divorcio sean de mutuo acuerdo, es decir, sin controversia.

–        Que no existan hijos comunes menores de edad no emancipados.

–        Que no existan hijos comunes con la capacidad modificada judicialmente que dependan de ellos.

–        Que hayan transcurrido tres meses desde la celebración del matrimonio.

–        Que haya consentimiento de los hijos comunes mayores de edad que convivan en el domicilio familiar y no sean económicamente independientes respecto de las medidas que los afecten.

La asistencia de, al menos, un abogado en ejercicio es obligatoria y suficiente para ambos cónyuges.

El notario competente para divorciar o separar, siempre que se reúnan todos los requisitos anteriormente expuestos, será el del último domicilio común de los cónyuges o el del domicilio o residencia habitual de cualquiera de los cónyuges.

¡Advertencia!: En Catalunya existe un inconveniente para este tipo de separaciones / divorcios ya que si se realizan adjudicaciones de bienes entre los cónyuges se tendría que abonar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados. En cambio las separaciones y divorcios judiciales están exentas de este impuesto. No obstante, en la actualidad, se está intentando modificar esta desventaja y que las separaciones y divorcios notariales en Catalunya reciban el mismo tratamiento que en el resto de España.